Como abogados de familia en Leganés queremos que sepas que ocultar ingresos durante un proceso de divorcio constituye una conducta grave con importantes consecuencias legales. En muchos ordenamientos jurídicos, las partes tienen el deber de actuar con buena fe y transparencia al declarar su situación económica. Este deber resulta esencial para garantizar un reparto equitativo del patrimonio común, así como para fijar correctamente pensiones alimenticias o compensatorias. Cuando uno de los cónyuges falsea u omite información relevante sobre sus ingresos, se vulnera el principio de lealtad procesal y se distorsiona la decisión judicial.
Una de las primeras consecuencias puede ser la revisión o anulación de las resoluciones adoptadas. Si se demuestra que una sentencia de divorcio se dictó sobre la base de datos económicos incompletos o falsos, el tribunal puede modificar las medidas acordadas. Esto incluye la redistribución de bienes, el ajuste de pensiones o la imposición de nuevas obligaciones económicas. Además, el cónyuge perjudicado puede solicitar una compensación por los daños económicos sufridos como consecuencia directa del engaño.
Desde el punto de vista sancionador, ocultar ingresos puede acarrear multas y la condena al pago de las costas judiciales, como bien sabemos en el Despacho Elena López Rodríguez. En algunos casos, el juez puede valorar negativamente la conducta del infractor, lo que influye en decisiones futuras relacionadas con el procedimiento. Esta valoración puede resultar especialmente relevante en asuntos que afectan a hijos menores, como la determinación de la pensión alimenticia o la atribución de determinadas cargas económicas.
En situaciones más graves, la ocultación deliberada de ingresos ante los abogados de familia en Leganés puede tener consecuencias penales. Si la conducta encaja en tipos como el fraude procesal o la falsedad documental, el responsable puede enfrentarse a responsabilidades penales, con las correspondientes penas previstas en la ley. Por todo ello, la transparencia económica no solo es una obligación legal, sino también una medida de protección personal.

































































































































































































































