En ocasiones, con el uso cotidiano del lenguaje, tendemos a pensar que separarse es sinónimo de divorciarse. Por suerte contar con un equipo de los mejores abogados de familia en Madrid es útil a la hora de solventar este tipo de dudas, ya que existe la creencia de que la separación es el paso previo al divorcio y ello no es necesariamente así.

La separación consiste en un cese de la convivencia y puede ser de dos tipos: de hecho o judicial. En el primer caso, ambos cónyuges o bien uno de forma individual ponen fin a la convivencia, por ejemplo, abandonando el hogar, en cuyo caso estaría incurriendo en un posible delito de abandono de familia. En esta situación, no se liquida el régimen económico matrimonial, lo que puede ser motivo de problemas, ya que, por ejemplo, las deudas que contraiga un cónyuge afectan a los bienes gananciales de ambos. La mejor forma para solucionar esto es dejarse asesorar por los mejores abogados de familia en Madrid, que resolverán cualquier duda al respecto.

Por otra parte, existe la separación judicial, que bien puede producirse de mutuo acuerdo mediante un convenio regulador o bien de forma contenciosa, donde será el juez quien dicte el convenio regulador. No obstante, el divorcio liquida el vínculo matrimonial de forma definitiva. Otra diferencia que cabe señalar con respecto al divorcio es que, tras este, los cónyuges pueden volver a contraer matrimonio, pero, tras la separación, no.

Si tienes alguna duda, no dudes en acudir a nuestro bufete Elena López Rodríguez para poder aclararte en este mar de figuras jurídicas que, en ocasiones, puede resultar bastante caótico. Además de aclararte todas las dudas al respecto de cada figura, te asesoraremos de forma profesional y eficiente para ver cuál se adapta mejor a tu situación económica y personal.